No, gracias Henri
Sin análisis políticos de esos que les encantan a la gente para buscarle las 5 patas al gato, para estar a favor o en contra de lo que uno dice, yo simplemente quiero decir que no pienso votar por Henri Flacón en las próximas elecciones y tengo una sola razón para ello.
Antes debo confesar por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa, que sí, en un momento turbio de mi vida me dejé engatusar y “el pana Henri” –como lo llamábamos en Del timbo al tambo-, iba a ser el primer candidato bolivariano, rojo rojito, por el cual yo iba a votar. El man es pana, no lo puedo negar. Tiene carisma, cae bien y complementado con su apasionamiento por el bonche y la parranda acaba trapo, el tipo parece más bien del show bussines.
Tiene a favor, que ha logrado simpatizar con chavistas y escuálidos por igual. Yo diría que le funcionó bastante bien aquello de irse de boca a arreglar y ponerle cositas al este de Barquisimeto. Ha de ser por eso que en El pedregal, Santa Elena y Monte Real, tiene sus votos seguros, como los puede tener el La Playa, EL Trompillo o La Paz. Aunque, de tanto mirar para el este, también sé de gente que a diario reprocha calles y urbanismo en mal estado, por aquellos lares donde se oculta el sol. También coinciden en la empatía unos y otros, agradeciéndole tanto artista “bueeeeno” (acento guaro, por favor), nacionales e internacionales, que trae para cada una de sus ferias. En fin, por lo que sea, Henri la lleva ganada de lado y lado, no hay duda.
Entonces, más allá de que el tipo haya dejado sus obras más ambiciosas, sea cual sea la justificación: Transbarca, el terminal y el tan sonado últimamente, Parque Arena…aunque pesa, eso no es lo que a mi me importa. La razón por la que yo renegaré toda mi vida de Henri Falcón es haberle entregado en bandeja de plata mi adorada Av. 20 a los buhoneros…..más votos claro, pero ¿qué se cree Henri Falcón?
Y me refiero a la 20, ni siquiera como su fiel cliente, porque no lo era. Pero se trataba de una de las avenidas principales de Barquisimeto, justo el centro, tal como yo la describí en aquel ensayito que hice cuando los 450 años de la ciudad: “corazón de urbe”. A diario la transitaba en el ruta, porque además todos, todos los transportes públicos pasaban por ahí, era un punto de convergencia de atrás pa’lante y viceversa. Y lo cerró arbitrariamente, sin tener vías en mejores condiciones para que ahora vayan los rutas, y es por eso que la carrera 18 es un infierno a cualquier hora.
Se imaginarán como queda la gente que durante años ha tenido su negocio allí y se vio frita con el cierre de la avenida, los huecos interminables, el tierrero acumulado, y de paso, los buhoneros como Pedro por su casa a lo largo y ancho de la 20, con sus tarantines de bolsas plásticas decorando. Dejar la calle intransitable, tanto en carro como pie, porque quienes osan caminarla, como mi mamá y otras miles de personas más, han sufrido lesiones, fracturas y demás, al caer y rodar por lo que antes era la “avenida comercio”. Acabar además, con íconos de esta ciudad, sitios como la heladería de los chinos de la 28, donde ya NADIE quiere ir porque tiene que luchar entre cráteres y tierra, o lo más insólito: el cierre de Beco, un local enoooorme que era punto de encuentro para los barquisimetanos, donde estuvo la primera escalera eléctrica de la ciudad, y que cerró por la anarquía que existe hoy en día en la 20. A muchos no les importará, porque la heladería de los chinos está en el Babilón, y Beco sigue en Las Trinitarias, cosa que también es parte del problema pueblerino que no asecha sin parar: la gente cree que el desarrollo de la ciudad se refleja en la construcción de centros comerciales donde ir a tirar pinta los domingos.
Esa para mí es suficiente razón para no votar por Henri Flacón. Por haber acabo con unas de las arterias de Barquisimeto, con esa promesa ridícula de convertirla en un bulevard por donde caminar, dejándole las cosas más fáciles a los buhoneros que literalmente, se cogieron toda la avenida para ellos. Es verdad que por el bululú, no era un lugar seguro –al final como cada calle de Barquisimeto-, pero en vez de corregirlo o tratar de algún modo de mejorarlo, entonces, creció la indolencia por un sitio donde había de todo y ya no se puede nada.
Más que por el abandono total en el que tiene al hermoso Parque Ayacucho, el primero en Latinoamérica y de los pocos actuales por donde puede transitar la gente en su carro –pero no está en el este!-; más que por ser chavista, y más aún que por cualquiera de esas grandes obras que no terminó, yo NO VOY a VOTAR POR HENRI FALCÓN. No me convence con su carisma, ni con sus fiestas de periodistas donde regala laptops, ni tengo nada que lamentar, porque ni vivo en el este, ni me gustan las 300 ferias que hace al año, ni ninguno de los artistas que trae…
Ahora, lo que no sé….es por quién voy a votar! De mal en peor…





